Los conceptos imponibles son sus ingresos mundiales (ingresos por empleo, negocios y acciones, ingresos y ganancias de capital en España, pensiones estatales y otras pensiones e intereses devengados por cuentas de depósito en su país o en el extranjero, etc.), que deben pagarse en el país de residencia. Aunque hay algunas excepciones, como las pensiones percibidas del gobierno local o central (fuerzas armadas, policía, bomberos, profesores...), que solo están sujetas a impuestos en el país de origen.
Esta cuestión está regulada en profundidad por los convenios de doble imposición firmados entre España y diferentes países (Finlandia, Reino Unido, República de Irlanda, etc.).
Como residente en España, deberá presentar una declaración de la renta española y pagar el impuesto sobre la renta español según un baremo progresivo.
En España, el año fiscal coincide con el año natural y los impuestos se pagan a plazo vencido. La campaña de declaración de la renta se desarrolla entre mayo y junio y, a diferencia de otros países, los particulares deben cumplimentar y presentar sus propias declaraciones de impuestos.
Los impuestos del IRPF se reparten entre el Estado y las comunidades autónomas, y aunque el Estado ha reducido los impuestos y simplificado los tramos de renta, esto no ha ocurrido en toda España. Cada comunidad autónoma establece sus propios tramos y tipos impositivos, por lo que la obligación tributaria depende del lugar de residencia.
Las parejas casadas pueden optar por tributar por separado o conjuntamente.
Las deducciones fiscales, los umbrales y las desgravaciones pueden variar de un año a otro en España.
Por favor, póngase en contacto con nosotros si desea que nuestra empresa presente sus declaraciones de impuestos por una módica tarifa.